¿Por qué la relación profesor-alumno puede ir más allá del aula?

Los estudiantes pueden ver a sus profesores como mentores o amigos, pero a veces, la relación sobrepasa el límite de lo sexual

Miércoles, 17 de marzo de 2010 a las 14:10
Los estudiantes nunca son culpables de tener una relación con un maestro (Cortesía SXC).
Los estudiantes nunca son culpables de tener una relación con un maestro (Cortesía SXC).
Lo más importante
  • La relación profesor-alumno es un reflejo de la que existe entre un padre y su hijo
  • Los psicólogos llaman "transferencia" al fenómeno por el cual una persona traslada los sentimientos que tiene hacia sus padres a otras personas, como sus profesores
  • La soledad o la insatisfacción en su propia relación pueden ser factores que empujen a un profesor a abusar sexualmente de sus alumnos
  • Los maestros que tienen relaciones sexuales con sus estudiantes pueden tener problemas de inseguridad o problemas íntimos que no han resuelto

Aunque no lo experimente como trauma, es un abuso de poder y es una pérdida de inocencia
Karin Meiselman, psicóloga

CNN — Muchos estudiantes ven a sus profesores como mentores e incluso como amigos. En casos extraordinarios, dicen los expertos, esa relación puede ir demasiado lejos y pasar al plano sexual.

Con independencia de cómo sucedan las cosas, el profesor siempre es el responsable de mantener una distancia apropiada. "Nunca es culpa del estudiante", sostiene la psicóloga Judith Alpert.

Amy Beck de 33 años, una maestra de sexto grado en Burbank, California, está detenida por estar acusada de tener relaciones sexuales con un menor de 16 años. El estudiante tenía entonces 14 y ahora asiste a otra escuela, según las autoridades.

Este caso recuerda el de Mary Kay Letourneau, ahora Mary Kay Fualaau, que pasó más de siete años en prisión por tener relaciones sexuales con un estudiante de 13 años. Ambos tuvieron dos hijos y se casaron en 2005.

Lo más extraño de este nuevo caso, según la policía, es que la maestra se entregó voluntariamente y confesó que había tenido relaciones impropias con un estudiante. La policía interrogó al alumno y confirmó lo anterior.

Beck está casada con un policía y tiene tres hijos. Renunció a su trabajo de profesora y todavía está en la cárcel. Su comparecencia en corte, programada inicialmente para este miércoles, se pospuso hasta el 25 de este mes. De ser condenada, podría recibir una sentencia de hasta siete años de prisión.

Aunque los casos de mujeres llaman más la atención, generalmente ellas se controlan más que los profesores varones, según la psicóloga Karin Meiselman.

En situaciones de abuso, la persona más joven depende de la figura de autoridad, dice la psicóloga Clare Cosentino. La persona en situación de poder es incapaz de ver claramente las necesidades del niño y cruza los límites establecidos.

Sin embargo, generalmente las víctimas de incesto son más jóvenes que las que son abusadas por un profesor, destaca Alpert. Si el perpetrador es uno de los padres, el niño se siente más atrapado, porque el abuso ocurre en su propia casa.

Además, en el caso del incesto suele haber amenazas que no están presentes en las relaciones profesor-alumno. Por ejemplo, un hombre podría amenazar con incendiar la casa si su hija revela a alguien los abusos. En cambio, un estudiante podría ser simplemente vulnerable por llamar la atención de un profesor, o incluso acceder a un acto sexual a cambio de una mejor calificación.

Los psicólogos llaman "transferencia" al fenómeno por el cual, una persona traslada los sentimientos que tiene hacia sus padres a otras personas, como sus profesores. Por ejemplo, un profesor podría llevar a una alumna a sentirse sometida, como si se tratara de la figura paterna, y que ella cediera, explica Alpert.

Aunque pueda dar la impresión de que un estudiante está flirteando, "los profesores deben mantener una barrera", sostiene Meiselman.

La soledad o la insatisfacción en su propia relación pueden ser factores que empujen a un profesor a abusar sexualmente de sus alumnos, conjetura Meiselman. Los niños, con su expresividad y emotividad, pueden ser una fuente de gratificación emocional y sexual cuando se cruza la línea.

"Es difícil ver cómo pueden perder el contacto con la realidad, pero la gente lo pierde, sobre todo si está deprimida o abusa del alcohol o las drogas", dice Meiselman.

Los maestros que tienen relaciones sexuales con sus estudiantes pueden tener problemas de inseguridad o problemas íntimos que no han resuelto, explica Cosentino. Puede que tengan una crisis personal en su vida y la admiración de un estudiante los coloca en un pedestal.

"Se engañan a sí mismos pensando que es una relación amorosa verdadera, sin darse cuenta de que hay una diferencia de poder que lastima profundamente al estudiante", añade.

Muchas veces, los estudiantes más vulnerables son los que atraviesan por situaciones similares y no se llevan bien con sus compañeros.

Algunos de estos adultos, no todos, han sido víctimas también de abuso sexual y se identifican con quienes abusaron de ellas y asumen algunas de sus características, comenta Meiselman.

Un estudiante que ha tenido relaciones sexuales con un maestro necesita terapia, incluso en casos de relaciones consensuadas, para explorar por qué fue vulnerable a la atracción, dice Cosentino.

"Aunque no lo experimente como trauma, es un abuso de poder y es una pérdida de inocencia", explica.

También hay paralelismos entre este tipo de relaciones y los abusos por parte de sacerdotes o miembros del clero, dice Meiselman, ya que en ambos casos los padres tienden a confiar en esas figuras de autoridad y no perciben los indicios de que algo anda mal.

Para ayudar a prevenir esto abusos en las escuelas, los niños deben conocer bien sus derechos en caso de intento de abuso sexual, y se les debería enseñar que deben contar a sus padres cualquier situación con un adulto que los haya incomodado por alguna razón.

"Los adultos tienen a imaginarse  a los depredadores sexuales como gente de aspecto raro, así que un buen programa de educación debe enfatizar que puede ser cualquiera", añade.

Por su parte, los expertos recomiendan que las escuelas entrenen a su personal a manejar situaciones que pueden motivar preocupaciones sobre posibles abusos sexuales.

Los padres deben sospechar si la relación entre un profesor y un alumno parece excesiva u obsesiva, alerta Cosentino.

"Un niño de sexto grado debería pasar la mayor parte de su tiempo con otros chicos de su edad", concluye.


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