
(BALANCE) — Los altos índices de cáncer de piel indican que el uso diario de protector solar es una auténtica necesidad para mantener tu piel saludable.
Sabemos que cuidas tu piel y que nunca irías a la playa sin un buen protector solar, ¿verdad? Pero ¿sabes que debes darle la misma importancia al uso de protector solar en el día a día?
La insistencia de los dermatólogos de proteger tu piel diariamente de los rayos del sol, podría parecer un mero pretexto para vender más protectores solares, pero si pensamos en todas las horas que nos exponemos al sol y a la contaminación, es probable que cambie nuestra forma de pensar.
Además, la Fundación Mexicana de Dermatología destacó recientemente que, entre los diferentes tipos de cáncer, el de piel es el segundo más común en México.
Los enemigos de la piel
El sol emite rayos ultravioleta (UV) que podemos clasificar en tres tipos, según su longitud: los rayos UVC se absorben casi por completo por la capa de ozono, así que sus efectos sobre la piel no son considerables.
Los rayos UVB, en cambio, afectan la epidermis y la capa externa de la piel; son los causantes de las quemaduras. Los rayos UVA penetran las capas internas de la piel, generan envejecimiento prematuro y pueden provocar cáncer.
Los rayos UVA son constantes durante el día, es decir, su intensidad no varía según el clima o la estación del año, como es el caso de los rayos UVB, así que, aun en días nublados, siguen causando daño.
La contaminación es otro factor que perjudica la piel, ya que el humo contiene radicales libres que afectan los lípidos, las proteínas y el ADN, lo que limita la habilidad de las células para funcionar y regenerarse debidamente.
¿Qué es lo que necesito?
Al pensar en un protector solar imaginamos el típico producto hecho para ser utilizado en la playa, que suele ser más grasoso, espeso y no quisiéramos usar con nuestro maquillaje. Pero hoy en día existe una amplia gama de protectores para la ciudad. Son más ligeros, tienen fragancias suaves y hasta pueden ayudar a que tu maquillaje luzca mejor. Considera estos puntos para elegir el protector adecuado para ti:
AMPLIO ESPECTRO. Elige un protector de amplio espectro, esto quiere decir que tenga protección tanto de los rayos UVB como de los UVA.
ADN. Se ha comprobado que los rayos solares pueden causar pequeñas roturas en el ADN de las células de la piel, esto las vuelve disfuncionales, por lo que dejan de producir colágeno y elastina como deberían. Estas células disfuncionales pueden volverse cancerígenas.
FPS. El factor de protección solar refleja la capacidad del producto para protegernos de los rayos UVB. Un FPS de 25 haría que la piel tardara 25 veces más en quemarse que en circunstancias normales. La doctora Isabel Arias, miembro de la Academia Mexicana de Dermatología, recomienda utilizar un FPS por lo menos de 30, y aplicar el protector en la mañana, media hora antes de salir de casa, y reaplicarlo al mediodía.
“Debemos aplicar una cantidad generosa y no olvidar las orejas, el cuello y los contornos de la cara”, comentó. Algunos rayos UV traspasan el protector, así que estos productos deben utilizarse para evitar quemaduras y no para estar más tiempo expuestos al sol. Hasta el momento, no hay ningún sistema aprobado para clasificar la protección contra los rayos UVA.