
GUADALAJARA, Jalisco — “¡Ayúdanos a encontrarlo!” se leía a la cabeza de una foto de un niño de año siete meses que circuló con insistencia el pasado 22 de marzo en las redes sociales Facebook y Twitter y en volantes pegados en las calles de la colonia Chapalita y Paseos del Sol, al poniente de Guadalajara, capital de Jalisco.
La foto era de Leonardo Daniel Casparius Mendoza, reportado como robado por su padrastro, Roberto Jonathan Quirarte León, quien pocos días después confesó que había asesinado a su hijastro "porque le caía mal".
Fue el propio Quirarte León quien, al caer en contradicciones durante la investigación, terminó confesando el crimen.
Primero declaró que tres personas -a punta de pistola-, le habían arrebatado al menor cuando lo llevaba al kínder-guardería. Luego confesó que en realidad lo había golpeado en la cabeza porque lloraba mucho.
Las autoridades policiales informaron que el presunto asesino también admitió que abusaba sexualmente del niño.
Después de asesinarlo, Quirarte León escondió el cadáver en un paraje del municipio de Juanacatlán, próximo a la zona metropolitana de Guadalajara.
Dos días después de reportar el supuesto robo, fue él mismo quien llevó a las autoridades hasta el sitio donde escondió el cuerpo.
La tarde del 25 de marzo, Guadalajara y quienes siguieron el caso por Internet se conmocionaron con el desenlace de la historia y enviaron decenas de mensajes de condolencias para Natalia Mendoza, la madre de Leonardo Daniel.
Ella había solicitado ayuda a través de todos los medios, incluso las redes sociales, que inmediatamente respondieron primero con mensajes de apoyo y esperanza y luego con notas de condolencias, pero también de rabia e indignación contra del padrastro.
El 27 de marzo, el Ministerio Público le fincó cargos a Quirarte León por homicidio calificado y violación equiparada y ordenó su traslado al Reclusorio Preventivo Metropolitano en Puente Grande.
Este martes, sin embargo, cuando el presunto homicida declaró ante el Juzgado Tercero de lo Penal, volvió a cambiar su versión y dijo que cuando ocurrió el deceso, el menor se cayó de la cuna y convulsionó, intentó reanimarlo pero no lo logró.
Cuando se percató que el menor estaba muerto, señaló que se asustó y por ello escondió el cadáver.
La Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco ha pedido hasta 50 años de cárcel para el acusado, pena máxima en el estado para estos crímenes.
Entre otros cargos Quirarte León enfrenta el de homicidio calificado, presunta violación y violencia intrafamiliar.
Vanessa Janeth, otra historia similar
El caso más reciente en Jalisco similar al de "Leonardito", ocurrió en febrero pasado cuando Martín Ramírez Becerra, de 17 años de edad, asesinó a su hijastra Vanessa Janeth de 1 año 6 meses de edad.
Declaró ante el juez que golpeó a la menor con el consentimiento de su madre, María Piña, porque no paraba de llorar. Los golpes provocaron la muerte de la niña.
A poco más de un mes de ser consignado ante un Juez, Ramírez Becerra fue trasladado ante un tribunal de adolescentes donde -por su edad-, podría recibir una pena de 7 años.
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