
CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) — La zona arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán, finalmente será propiedad de la nación.
Hasta el lunes, para pocos era conocido que las tierras donde está la pirámide maya, incluida dentro del listado de las nuevas 7 Maravillas del Mundo, fueron propiedad privada.
El Gobierno de Yucatán anunció la compra, por unos 17.6 millones de dólares, de 83 hectáreas del terreno donde se encuentra asentada la zona arqueológica de Chichén Itzá.
Las autoridades estatales precisaron en un comunicado que el sitio se convertirá en patrimonio de los yucatecos y de los mexicanos.
El Gobierno explicó que el predio donde se encuentra la pirámide principal es desde ahora propiedad estatal, pero el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) será el responsable del cuidado y protección de los monumentos arqueológicos que ahí se encuentran.
El patrimonio de la familia Barbachano
Fernando Barbachano Gómez Rul fue uno de los principales hombres de negocios en Yucatán (sur del país).
En 1952 reconstruyó la antigua Hacienda Chichén, que sirvió para albergar a los arqueólogos de la Institución Carnegie durante la exploración y reconstrucción de la zona arqueológica.
En 2003, Fernando Barbachano ofreció al gobierno estatal donar las 60 hectáreas de terreno que comprende la zona declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1988.
Sin embargo, la oferta fue rechazada, según el abogado de la familia Gabriel Abdalá.
Cuatro años después, tras la muerte del empresario, el gobierno de Yucatán y el INAH solicitaron la expropiación del terreno pero una disputa entre los herederos además de un litigio judicial sobre a quién deberían pertener los terrenos, no pudo concretar el cambio de propietario.
El lunes, las autoridades federales concluyeron las negociaciones con Hans Jurgen Thies Barbachano, nieto de Fernando Barbachano, la compra del predio por 220 millones de pesos.
El director de Cultura, Jorge Esma Bazán, informó que el crédito bancario que solicitaron lo pagarán en 15 años.
Las autoridades agregaron que esta adquisición permitirá ejecutar otras acciones en beneficio del turismo estatal y del desarrollo social de los habitantes de las inmediaciones.
En México, de acuerdo con el INAH, hay más de 39,000 zonas arqueológicas, y de ellas 173 están abiertas al público, y el Gobierno federal es propietario solo de seis de ellas: Palenque, Tulúm, Teotihuacán, Cacaxtla, Cholula, el Templo Mayor y una parte de Tlatelolco.
El resto son terrenos que pertenecen a los estados, a los municipios, a los grupos comunales o son propiedad privada.
Entre las zonas arqueológicas en manos de los estados están El Tajín, Plazuelas, Tantoc y Monte Albán, a los que a partir de ahora se suma Chichén Itzá, indicó el comunicado.
Con información de EFE
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