El trastorno dismórfico distorsiona la imagen que se tiene de sí mismo

Por Elizabeth Landau
Jueves, 25 de febrero de 2010 a las 18:43
Las personas que padecen este trastorno suelen obsesionarse con algún detalle de su rostro. (SXC).
Las personas que padecen este trastorno suelen obsesionarse con algún detalle de su rostro. (SXC).
Lo más importante
  • Las personas con esta enfermedad tienen una función irregular del cerebro cuando miran imágenes de sus rostros, según un nuevo estudio conducido por Feusner y publicado en la revista Archives of General Psychiatry.
  • Muchas personas con el trastorno tratarán de remover quirúrgicamente lo que perciben como imperfecciones –granitos, cicatrices, marcas de nacimiento u otras características, pero la cirugía casi nunca arregla su descontento por su apariencia: el 81 % no está satisfecho con los resultados de los tratamientos cosméticos.

Lo que creemos que puede estar pasando es que ellos pueden estar viendo los detalles, incluso ven los detalles normalmente, pero no son capaces de contextualizarlos.
Jamie Feusner, psiquiatra de la Universidad de California (UCLA)

CNN — Algunas personas se miran en todos los espejos, ventanas o monitores que puedan encontrar, pero no por vanidad. Ellos simplemente odian su aspecto.

Obsesionarse con uno o más rasgos corporales, regularmente del rostro, indica una enfermedad llamada trastorno dismórfico corporal (BDD, por sus siglas en inglés).

Esta condición mental, que lleva a algunos pacientes a buscar múltiples cirugías plásticas, no es poco frecuente; se cree que alrededor del 2 % de la población estadounidense la padece.

Pero la mayoría de las personas que lo tienen no reciben un diagnóstico y simplemente piensan que son feas, dijo el doctor Jamie Feusner, psiquiatra de la Universidad de California (UCLA), en Los Ángeles.

Algunas celebridades tienen este trastorno, pero poco ha sido publicado al respecto, dijo Feusner. Él y sus colegas han tratado a celebridades en la UCLA, pero no pueden revelar cuáles.

"Todos los demás (famosos) se consideran atractivos – ellos no", dijo.

Las personas con esta enfermedad tienen una función irregular del cerebro cuando se trata de mirar imágenes de sus rostros, según un nuevo estudio conducido por Feusner y publicado en la revista Archives of General Psychiatry.

Cuando se ven a sí mismos en las fotografías, los pacientes con trastorno dismórfico no usan plenamente las partes del cerebro que se emplean para ver el tamaño y la forma general de la cara, dijo.

"Si usted solamente ve las partes de su cara y no ve cómo encajan en conjunto, entonces la verá distorsionada", dijo. "Así es como interpretamos los hallazgos”.

Los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional para examinar el cerebro de los participantes, quienes veían las fotografías de sus rostros y los de sus familiares.

Los sujetos miraron las imágenes de alta resolución espacial (que mostraban detalles tales como las imperfecciones de la piel) y de baja resolución espacial (que mostraban la forma general de la cara) y sin alteraciones.

Los resultados mostraron que cuando los pacientes con el trastorno vieron fotos normales (de baja resolución) de ellos mismos, tuvieron actividad cerebral irregular en los sistemas de procesamiento visual.

Además, la parte del cerebro que ayuda a guiar el comportamiento y a mantener la flexibilidad emocional (los sistemas frontoestriatales) tenía patrones de activación inusual.

"Lo que creemos que puede estar pasando es que ellos pueden estar viendo los detalles, incluso ven los detalles normalmente, pero no son capaces de contextualizarlos", dijo.

El estudio es un parteaguas en la demostración de que los pacientes con trastorno dismórfico se centran demasiado en los detalles y no son capaces de ver la imagen completa cuando se ven a sí mismos, dijo Sabine Wilhelm, directora de la BDD Clinic and Research Unit (Unidad de Investigación y Clínica de BDD) en el Hospital General de Massachusetts.

Esto se puede observar de forma anecdótica en el tratamiento, pero este estudio lo confirma en el nivel de procesamiento del cerebro, dijo.

Soy el más feo del mundo

La investigación previa de Feusner encontró que cuando los pacientes vieron las caras de otras personas –no sus propias caras–, el hemisferio izquierdo del cerebro, asociado con la categorización y los detalles, es más activo.

Las personas sanas usaban el hemisferio derecho, la parte del cerebro que procesa más de forma holística.

Es demasiado pronto para aplicar directamente los resultados en un tratamiento, pero una posibilidad es que los pacientes con trastorno dismórfico podrían ser ‘enseñados’ otra vez a ver sus propios rostros, dijo. 

Los tratamientos disponibles actualmente para este padecimiento incluyen inhibidores de serotonina, también empleados para la depresión, los desórdenes de ansiedad y la terapia cognitivo conductual, dijo Wilhelm.

"Lo que necesitamos hacer en el desarrollo del tratamiento de la terapia cognitivo- conductual es esforzarnos en enseñar a los pacientes cómo ver la imagen global", dijo.

Adictos a la cirugía

Muchas personas con trastorno dismórfico tratan de remover o modificar lo que perciben como imperfecciones –granitos, cicatrices, marcas de nacimiento u otras características - quirúrgica o dermatológicamente.

Pero la cirugía plástica casi nunca arregla su descontento por su apariencia: el 81 % no está satisfecho con los resultados de los tratamientos cosméticos, señala Wilhelm.

Además de buscar incesantemente las cirugías, otros síntomas del trastorno dismórfico incluyen el ‘camuflaje’ frecuente con maquillaje, tocar compulsivamente la piel y pedir la aprobación de otros sobre su imagen, dijo la investigadora.

Estas personas también pueden poner en riesgo su vida de varias formas: podrían sufrir un accidente al revisar constantemente su reflejo en el retrovisor al ir conduciendo, o la misma obsesión los puede llevar a un intento de suicidio.

Algunos patrones cerebrales vistos en el trastorno dismórfico también están asociados con el trastorno obsesivo compulsivo, aunque el primero probablemente no es una forma de éste, indicó Feusner.

Las personas con trastorno compulsivo tienden a reconocer que sus temores y comportamientos son excesivos, mientras que los que padecen el dismórfico son más ilusorios y están convencidos de que la fealdad que perciben en ellos mismos, es real. 


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