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Si tuviéramos más relación se acabaría el complejo de que la Iglesia no debe entrar en la escuela pública. Ésa es una de las cosas concretas que son tabú | |
| Monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano | ![]() |
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CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) — La Iglesia católica está en todas partes de México, salvo en las escuelas públicas porque lo prohíbe el artículo 3 de la Constitución. Pero los obispos tienen una estrategia para “dejar atrás tabúes”. Un plan de seguridad que ya platicaron con el Presidente.
“El Estado tiene que abrir más frentes en el campo de la colaboración social”, propone Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), como solución para enfrentar el poder de los cárteles de la droga y el alza en las adicciones.
Uno de esos frentes es el educativo, agrega el Arzobispo de Tlalnepantla entrevistado en la sede de su diócesis.
“Para nosotros es muy importante que este año del Bicentenario (de la Independencia nacional) dejemos atrás los tabúes y la Iglesia sea aceptada por los diferentes frentes sociales como una colaboradora para rehacer, reconstruir y fortalecer el tejido social, esto permitirá a la Iglesia ser más incidente”, dice Monseñor Aguiar Retes a CNN México.
Pláticas con el Presidente
El arzobispo de Tlalnepantla, una diócesis en una población vecina a la Ciudad de México, se reunió el 19 de enero pasado con el presidente Felipe Calderón y le “platicó” un plan que elaboró la Iglesia “para superar” los problemas del narcotráfico y de la inseguridad, que según la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha cobrado 8,000 vidas en una década.
Durante un año los obispos trabajaron en el proyecto, que incluye estrategias como “incrementar la colaboración del clero con diferentes sectores sociales”. Esperan hacerlo público este 15 de febrero, días después de que la Cámara de Diputados aprobara reformas para elevar a rango constitucional la categoría de “Estado laico” de la República.
Uno de los ejes del documento es explicar por qué en opinión de los jerarcas de la Iglesia católica se tiene que asumir la lucha contra el crimen organizado “con motivos desde la fe”.
“Necesitamos colaboración de todos los sectores: el Estado, el Ejército, los cuerpos policiacos, los partidos políticos, los medios de comunicación, el medio empresarial, el mundo obrero, los jóvenes, la familia y la vida interna de la Iglesia”, expone Aguiar Retes.
“Si tuviéramos más relación se acabaría el complejo de que la Iglesia no debe entrar en la escuela pública. Ésa es una de las cosas concretas que son tabú: ¿por qué una convicción religiosa no puede ayudar a la educación de nuestros jóvenes cuando la tienen por sus padres?”, dice el presidente de la CEM sobre su propuesta para recomponer el tejido social.
La Iglesia quiere dar un sustento religioso a la formación moral de las escuelas públicas.“No estamos diciendo que se tengan clases de religión. Lo que necesitamos es tener las condiciones para hacerlo (colaborar en la recomposición social), en esta serie de talleres de presencia para hablar de los valores de la fe. Si yo hablo de moral sin un sustento religioso se queda en el aire, pero cuando le doy sustento religioso desde la fe se consolida”, agrega el arzobispo de Tlalnepantla.
En los hechos, la Iglesia católica está presente en numerosos colegios y universidades privadas. Pero están fuera de las escuelas del Estado, que son la mayoría en el país.
Al respecto, la senadora del Partido Revolucionario Institucional (PRI), María de los Ángeles Moreno rechaza que el clero pueda acceder a las escuelas públicas.
“Muchos nos opondríamos, porque en el artículo 3 constitucional está establecido que la educación que imparta el Estado será laica y laico es ‘alejado de cualquier religión o práctica religiosa’”, dice la legisladora a CNN México.
Otro paso se dio el 11 de febrero cuando el pleno de la Cámara de Diputados aprobó reformas al artículo 40 constitucional para establecer claramente en la Carta Magna que la República Mexicana es “un Estado laico”, no sólo la educación que imparte el Estado.
Preocupados por el narcotráfico
Cinco años atrás, en 2005, Carlos Aguiar Retes entregó al papa Benedicto XVI un informe donde manifestaba “su preocupación de que las organizaciones delictivas estaban introduciéndose con mucha fuerza en distintos niveles de la sociedad” mexicana.
Los obispos afirman que el consumo interno de drogas se disparó. Igual que el número de adictos. De acuerdo con cifras dadas a conocer por el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, en un informe a legisladores en enero, en México 4.7 millones de personas habían probado al menos una droga; en 2002, la cifra era de 3.5 millones, según la Encuesta Nacional de Adicciones, elaborada por la Secretaría de Salud.
“La iglesia está en todas partes. Tenemos presencia en todos los sectores, las parroquias llevan una relación muy directa con la población. De 1997 a 2000 visité las de Texcoco, Estado de México, y eran pocas zonas donde se percibía la presencia de drogas y de la delincuencia. De 2004 y 2005 volví y esa situación se había intensificado”, relata Aguiar Retes.
El consumo interno de drogas, afirma el arzobispo, genera un “círculo vicioso” porque los adictos “atacan a sus familias y se alían para cometer secuestros o asaltos para comprar drogas”.