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No puedo explicarte cómo se siente ir al funeral de alguien con quien has rezado | |
| Hesiquio Trevizo, sacerdote | ![]() |
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Un veterano de guerra que está inmerso en el santuario en el que se puede entender todo acerca de la violencia y el miedo generalizado que se han apoderado de la ciudad fronteriza de Ciudad Juárez, Chihuahua.
"Ninguno de nosotros está completamente a salvo de la delincuencia organizada. Ni siquiera los sacerdotes", dice Trevizo.
Tal vez el aspecto más importante de su trabajo como sacerdote lo hace un blanco potencial para la delincuencia organizada. Los delincuentes saben que los horribles detalles de violencia se han extendido en la privacidad del confesionario, y los jefes del crimen organizado prefieren que esos detalles no se repitan ni sean recordados.
Una sangrienta guerra entre cárteles de la droga de México ha cambiado todas las facetas de la vida en lugares como Ciudad Juárez, donde las cifras de muerte se comparan con las de los estragos de la guerra en Bagdad o Kabul. Incluso el aura intocable de los clérigos en el segundo país del mundo con mayor número de católicos está siendo cuestionada.
En 2009, más de 2,575 personas fueron víctimas de homicidios perpetrados por el crimen organizado.
Se han registrado 230 asesinatos en Ciudad Juárez este año, el vocero de la oficina del Procurador del estado de Chihuahua, Arturo Sandoval, dijo a CNN.
Los aproximadamente 1.4 millones de residentes en Ciudad Juárez -justo al otro lado de la frontera de El Paso, Texas- han sido afectados, aunque sea indirectamente, por una escalada de lucha territorial entre el cártel de Sinaloa y el cártel de Vicente Carrillo Fuentes, mejor conocido como el cártel de Juárez.
Las riñas, principalmente sobre la ruta de tráfico de Juárez, han convertido a los alguna vez aliados en rivales mortales.
Hasta aproximadamente 2001, los dos cárteles operaban con respeto mutuo, circulando por el territorio casi en armonía y algunas veces trabajando juntos para transportar drogas desde la región hacia el insaciable mercado de los consumidores de drogas en los Estados Unidos. Pero ahora, una ofensiva por parte del presidente Felipe Calderón, además de la disuelta confianza entre los miembros clave del cártel, ha creado el caos automáticamente.
Las pandillas afiliadas con los cárteles han aumentado la violencia en su lucha por el territorio a nivel de venta en las calles o el narcomenudeo, dijo el presidente municipal de Juárez, José Reyes Ferriz a CNN.
Parte 2: Sin protección divina. En Ciudad Juárez, ni los inocentes están a salvo.