Los casos de violencia sexual y golpizas a niños en las décadas de los 60 y 80 causan polémica en Alemania

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¡Abusaron sexualmente de mí! | |
| Norbert Denef | ![]() |
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SCHARBEUTZ, Alemania (CNN) — Norbert Denef dice que por años calló respecto de los crímenes en su contra durante su infancia en Alemania.
Él creció, se casó y fue padre, pero nunca pudo contar a su familia lo que padecía por dentro y el dolor que lo consumía vivo. Denef padecía depresiones, pensó en el suicidio hasta que concluyó que moriría si no hablaba.
Una mañana se paró frente al espejo y quiso decirlo pero sólo recuerda haber proferido un simple: “A… A… A…”. Denef dice que sus labios se estremecían con tanta fuerza que no pudo continuar. Se quedó así por varios minutos, llorando, hasta que su pasado explotó:
“¡Abusaron sexualmente de mí!”
A los 60 años, Denef dice que ese fue el momento en el que las palabras que tanto temía decir, los pensamientos que tanto quiso suprimir por más de tres décadas, serían ahora sus principales armas.
Denef se prometió que no callaría más. Ahora cuenta su historia, justo cuando los casos de abuso en escuelas católicas comienzan a salir a la luz.
“Tenía 10 años la primera vez que pasó”, dice Denef en una entrevista con CNN. “Yo era un acólito en la iglesia y me sentía orgulloso por ser parte del grupo. Un día, el cura me pidió que lo visitara solo en su apartamento”.
Denef se agita y se remueve de un lado al otro mientras relata la primera vez que un sacerdote local abusó de él en Delitsh, su pueblo natal en el este de Alemania.
“Me sentó en su regazo, abrió mis pantalones y comenzó a tocarme”, dice.
Los actos de abuso continuaron por cinco años, dice Denef, y no terminaron cuando el cura se fue a otra congregación. Denef dice que cuando el sacerdote partió, un empleado de la iglesia lo obligó a prodigarle favores sexuales por otros tres años, hasta que cumplió 18.
La luz a un tema oscuro
Denef es una de las pocas víctimas de abuso que hablan públicamente a pesar de que han salido a la luz cientos de casos en instituciones católicas alemanas en los dos meses pasados.
El primero de los casos se reportó en el Canisius Kolleg, una escuela privada jesuita en Berlín. Desde entonces, una ola de acusaciones de abuso ha resonado en Alemania y avergonzado a los jerarcas católicos en la patria del Papa Benedicto XVI.
La semana pasada la policía hizo una redada en un convento benedictino en Ettal, Baviera, luego de que una docena de ex alumnos dijeron que padecieron abusos en esa institución. Las autoridades del convento contrataron a Thomas Pfister, un investigador especial que presentó un reporte interno en el que asentó golpizas continuas y abuso sexual.
“A los niños que ingresaban al convento se les sometía a abusos sexuales, físicos y psicológicos por décadas”, dijo Pfister durante una rueda de prensa en la que añadió que uno de los sacerdotes había publicado fotografías de alumnos semidesnudos en un sitio Web gay.
El resumen de Pfisfer es rotundo: “Es perfectamente evidente que aquí se cometieron crímenes que no se hubieran perpetrado de no haber sido por una solidaridad perversa de parte de miembros del convento”, escribió.
En otro suceso se involucra al famoso coro de niños católicos “Regensburger Domspatzen”, del cual se han hecho públicos varios casos de abuso sexual. Los abusos presuntamente se cometieron en la década de los 60, un poco antes de que Georg Ratzinger, hermano del Papa, asumiera como director del coro.
En una entrevista a un diario, Ratzinger pidió el perdón a las víctimas y dijo que él no sabía nada sobre los abusos. Sin embargo, Ratzinger admitió que él también abofeteaba a los niños en lo que llamó una medida disciplinaria. “Tuve un enorme cargo de conciencia por ello”, dijo Ratzinger en esa entrevista.
El ojo del huracán
La iglesia católica alemana está bajo el ataque de víctimas de abuso y de políticos que han prometido una revisión de las normas para manejar casos de abuso sexual.
“Pido perdón en nombre de la iglesia en Alemania a todas las víctimas en este crimen”, dijo Robert Zollitsch, arzobispo de Friburgo y el católico de mayor jerarquía en ese país.
Algunos han levantado la voz contra El Vaticano, acusando a la Santa Sede de pretender socavar el escándalo en la patria del Papa. Pero el martes pasado, el vocero del Pontífice rechazó el cargo por medio de un comunicado.
“Las principales instituciones eclesiásticas involucradas (la Provincia Alemana de la Compañía de Jesús, la Conferencia Episcopal Alemana, la Conferencia Episcopal Austriaca y la Conferencia Episcopal Holandesa) han encarado este problema en tiempo y con decisión”, dijo Frederico Lombardi, en el comunicado.
Pero el escándalo por abuso sexual en Alemania no se limita a instituciones eclesiásticas. La semana pasada, docenas de supuestos casos salieron a la luz en un prominente internado escolar en el estado de Hesse.
La mayoría de los casos de abuso que se han conocido recientemente en Alemania sucedieron entre las décadas de los 60 y los 80. Los años que han pasado exceden la normativa alemana de limitaciones de proceso judicial en contra de crímenes como la violación infantil.
Pfister, el investigador del caso de Ettal, remarcó esto en una rueda de prensa.
“En cualquier caso similar, cada uno de los criminales hubiera sido condenado con varios años de cárcel (de haber sido procesados dentro de la normativa de limitaciones)”, dijo Pfister.
Ahora, Heinz Juergen Overfeld lucha para eliminar la normativa de limitaciones de las leyes de abuso infantil en Alemania.
Overfeld creció en un hogar para niños católicos en donde dice que fue víctima de abuso y violaciones por ocho años.
“Lo bueno es que uno no siente dolor en el momento. Es como si tu cuerpo se desconectara de la mente”, dice.
Overfeld describe situaciones en las que los sacerdotes lo confinaban, junto con otros niños, si no se comportaban. Asegura que fue drogado para luego ser violado y golpeado por los curas.
Overfeld codirige una organización que representa a víctimas de abuso sexual en iglesias y hogares administrados por el gobierno.
En tanto, los abogados de Norbert Denef recientemente llegaron a un acuerdo con la iglesia católica alemana, que le pagará unos 30,000 dólares.
En la entrevista con CNN, Denef emitió una voz de alarma. El abuso, dice, va más allá de las instituciones clericales.
“Alemania debe encarar esta tragedia nacional”, dice. “Ya es tarde para mí, pero tenemos que asegurarnos de que esto no le vuelva suceder a otros niños”.
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