
CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) — Cuando uno ve a un elefante, además de su imponente tamaño, uno se fija en su andar, que no es ligero y es un poco lento, siempre y cuando no emprenden una estampida. Pero en realidad, los paquidermos no corren y mucho menos trotan: lo hacen al mismo tiempo.
Según John Hutchinson, investigador del Royal Veterinary Collage, en Reino Unido, a primera vista los elefantes que se mueven a gran velocidad parece que caminan.
Sin embargo, un análisis de los patrones de pisadas de estos animales, realizado por Hutchinson, sugiere que las patas delanteras caminan, mientras que las traseras pueden trotar.
Para sostener esta versión, su colega Norman Heglund, de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, señaló que la única manera de resolver el acertijo era medir la fuerza de las pisadas ejercidas sobre el suelo.
El equipo de Heglund construyó y calibró una plataforma de fuerzas de 8 metros con 16 placas provistas de sensores de velocidad. Este equipo, junto con computadoras y cámaras de vigilancia, se envió al Centro de Conservación de Elefantes de Lampang, en Tailandia.
Allí, los cuidadores de 38 paquidermos les hicieron correr por la pista. El más rápido de ellos alcanzó 18 kilómetros por hora.
"En la mayoría de especies, correr es un mecanismo vigoroso. En este caso, la energía potencial y cinética están equilibradas, alcanzan el máximo y el mínimo a la vez", destacó Heglund.
Además, el estudio reveló que al desplazarse, los paquidermos gastan la energía de un modo muy económico debido a que la frecuencia de sus pasos es mayor de lo previsto y logran mantener una media de dos patas en el suelo incluso a velocidades elevadas, circunstancia que proporciona una mayor estabilidad en el centro de masa.
Con información de First Science