
HOLLYWOOD (CNN) — Como si se tratara de un hijo preferido, admito que mi predilección, en cuanto a películas animadas se refiere, siempre ha sido por Pixar. Esta compañía, con la que Disney tiene un matrimonio creativo, se ha especializado en contar historias que los chicos y los viejos, como yo, podemos disfrutar juntos.
Es por esto que cuando me invitaron a ver “Cómo entrenar a su dragón”, de la división animada de DreamWorks, mi emoción no era incontenible.
Las razones de mi indiferencia fueron varias. La historia no me atraía: un pueblo de vikingos asediado por unos indomables dragones. A uno de sus protagonistas, un niño que se empeña en domar a una de estas fieras, tampoco lo encontraba interesante. Y además, el hecho de que el dragón protagonista se pareciera al extraterrestre de la película “Lilo y Stitch” (2002 - Disney) me hacía dudar de su originalidad.
Sin embargo, armado de mis gafas 3D, porque ahora resulta que todos están en esa onda, dejé a un lado cualquier idea preconcebida y me lancé a darle una oportunidad. Misma que me dejó bastante satisfecho.
Primero fue la importancia de sus mensajes: tenacidad, esfuerzo de superación y lealtad. Enseñanzas importantes para los más pequeños y que a los grandes es bueno que de vez en cuando nos las recuerden.
Las imágenes cuando estos animales, ya domados por sus amos, alzan vuelo, me recordaron a los pocos momentos que disfruté en “Avatar”. Instantes que funcionan mejor en este mundo animado y no en el muy desarrollado, pero claramente artificial, de la oda ambientalista de James Cameron.
Respecto al otro protagonista reptil, descubrí que los directores de esta cinta, Dean DeBlois y Chris Sanders, fueron también los creadores de “Lilo y Stitch”. Eso explicaría entonces la similitud, haya sido esta intencional o no.
Al igual que “Avatar”, esta nueva película no posee el más original de los argumentos, y aunque tampoco tiene la complejidad emocional de los personajes de Pixar, sí representa una buena oportunidad para que grandes y chicos compartan una misma distracción. Algo que por estos días sólo logra el Wii, según me cuentan algunos amigos que tienen hijos.
Y volviendo a Pixar, la próxima semana me han prometido una invitación para ver la tercera parte de “Toy Story”. Asi que tengo el sábado y el domingo para ponerme al día con la 1 y la 2.
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