En las últimas 13 ediciones del Oscar, nueve ganadoras a Mejor Actriz terminaron botando a sus parejas

HOLLYWOOD (CNNMéxico) — En Hollywood, donde la especulación está a la orden del día -¿recuerdan cuando muchos hablaron de un inexistente duelo entre la ganadora del Oscar Kathryn Bigelow y su ex marido y también director James Cameron?-, el tema ahora es si las actrices galardonadas con la codiciada estatuilla llevan sobre sus hombros la maldición que dice: ‘la que gane el Oscar, ¡pierde al marido!’.
Casos de recientes ganadoras como Kate Winslet y Sandra Bullock, quienes supuestamente atraviesan momentos amargos con sus parejas, han hecho que muchos, quizá por falta de temas importantes para analizar en Hollywood, estén lanzando toda clase de conjeturas sobre si ganar un Oscar, al menos para las actrices, es indicio de mejores ofertas salariales pero también de pésima suerte en el amor.
Este año, Kate Winslet caminó sola por la alfombra roja del Oscar, pero el año pasado apenas si podía contener las lágrimas cuando agradecía a su “maravilloso” esposo, el director Sam Mendes, tras recibir el premio a Mejor Actriz. Ahora nos enteramos que la pareja, talentosa por lado y lado, había decidido divorciarse a comienzos de este año.
Sin caer también en la especulación, miremos con cuidado la ceremonia del año pasado (¡¡¡gracias YouTube!!!). Al anunciarse el triunfo de Winslet por su papel en The Reader (Una Pasión Secreta), Mendes nunca recibió un beso apasionado de su esposa, mientras que la actriz no tuvo problemas en plantarle uno en la boca a su director, el británico Stephen Daldry. ¿Había discordia desde entonces? Y eso que prometí no caer en mis propias especulaciones.
Aunque Mendes ha negado que sus problemas con Winslet fueran a causa de una infidelidad, el que sí ha dejado entrever problemas de “cuernos” es Jesse James, el marido de Sandra Bullock, quien en un comunicado dijo este jueves que debido a su “falta de juicio” merecía cualquier infortunio.
Su reacción se conoce luego de múltiples rumores sobre una supuesta relación extramarital entre el experto en motocicletas y una amiga suya, que como él, comparte su pasión por los tatuajes. Sandra, al parecer, ya empacó maletas y abandonó la vivienda que ambos compartían durante sus temporadas en California. Bien haría Sandra en juntarse con Winslet, quien supuestamente está vacacionando en México, y así intercambiar experiencias.
Pues bien, el que estas dos mujeres estén atravesando situaciones similares ha hecho que muchos “expertos en maldiciones” se pusieran a la tarea de revisar los libros de historia y concluir que en las pasadas 13 ediciones del Oscar, es decir, en los últimos 13 años, nueve ganadoras a Mejor Actriz terminaron botando a sus parejas.
Reese Witherspoon, Hilary Swank, Charlize Theron, Halle Berry, Julia Roberts, Gwyneth Paltrow y Helen Hunt vinieron antes que Winslet y Bullock. Cinco de estas separaciones, señalan los especuladores, ocurrieron menos de un año después de obtenido el Oscar.
Aunque las estadísticas indiquen que sí existe una relación entre el triunfo profesional y el fracaso de pareja, propongo otro tipo de conjetura. Una que también podemos comprobar entre las ganadoras del Oscar, cuando luego de ser reconocidas como las mejores de su campo, no sé por qué razón suelen borrar sus aciertos con pésimas actuaciones. Los ejemplos sobran. Nicole Kidman lo ha hecho ya en más de dos ocasiones: The Stepford Wives y Hechizada. Charlize pasó de Monster a una monstruosa interpretación en Aeon Flux. Y Halle Berry, quien después de ganar el Oscar, recibió la distinction de Peor Actriz por Catwoman.
Si esta última maldición resultara ser cierta, ruego desde ya para que grandes actrices como Robin Wright jamás se ganen un Oscar. Aunque ella, sin siquiera haber recibido una nominación, ya demostró mala suerte en el amor. Y hablando de Sean Penn, ¿qué pasa cuando los caballeros ganan el Oscar? ¿Hay también una supuesta maldición en su contra? Damos la palabra a los especuladores.
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