Aún hay fallas y detalles por arreglar antes del inicio del torneo

JOHANNESBURGO (CNN) — Uno de los estadios de Sudáfrica necesita cambiar la cancha, y muchas otras obras continúan pendientes como la reparación de las avenidas, los accesos y las suites VIP.
Los taxistas han amenazado con sabotear el nuevo sistema de transporte público para acaparar la afluencia de turistas que se espera siga creciendo a pesar de que el torneo no ha comenzado.
Con menos de 90 días antes del saque inicial, ésta es una carrera contra reloj para garantizar que todo este preparado en el inicio de la competencia por la Copa del Mundo. Pero los organizadores aseguran que el primer país africano en ser sede ya está listo para recibir a los futbolistas y sus aficionados.
“Es como tener un pastel al que sólo le falta ponerle las cereza encima”, asegura el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, “hay algunos estadios que requieren de reparaciones, que hagamos más trabajo, pero ya estamos sobre la pista y estamos listos”.
Sudáfrica ha construido o renovado al menos 10 estadios para la competencia. Los entrenadores de las 32 selecciones visitaron las instalaciones en febrero, para cerciorarse de que sean las adecuadas para los jugadores.
Según algunos reportes, la cancha para el equipo inglés no estará lista a tiempo, pero su entrenador Fabio Capello expresó su confianza en los organizadores.
“Estamos realmente felices porque es la primera vez que nos quedamos aquí y las instalaciones están quedando fantásticas”, dijo a los periodistas.
En enero el entrenador argentino Diego Maradona dio también su respaldo a los organizadores. Su viaje se dio en las mismas fechas en que el equipo de Togo fue atacado por un grupo de separatistas radicales, por lo que surgieron de nuevo las preguntas sobre la capacidad para ofrecer seguridad.
“Ellos pueden decir lo que quieran, pero sabemos que la copa Mundial se jugará en un país seguro. Lo he visto con mis propios ojos”, dijo Maradona.
“Le he dicho a mis jugadores que se concentren en el futbol y no se preocupen por nada más. Éste será un gran Mundial”, agregó.
Cincuenta personas son asesinadas cada día en Sudáfrica. La violencia y la seguridad siempre habían sido un problema previo al torneo, pero ahora no son lo más urgente.
Un acuerdo entre los jefes de seguridad de cada país participante ha confirmado también que al menos los recintos con más visitantes serán seguros.
Aunque 2.3 de los 2.9 millones de boletos ya fueron vendidos, todo señala que llegarán 450,00 turistas antes del inicio del torneo.
“La realidad es que Sudáfrica es un destino lejano, dependiendo de los equipos que logren clasificar. Por ejemplo, si los chilenos quieren venir a apoyar a su equipo, necesitan tomar tres vuelos para llegar hasta aquí”, dice Danny Jordaan del comité organizador.
Toma 22 horas llegar directamente desde Londres, más de 15 si se sale del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York y 8 horas desde San Paulo en Brasil.
Estos largos viajes no son baratos. Los hoteles en Sudáfrica también han elevado sus precios considerablemente desde que sabe que será la sede del Mundial.
Además de los boletos para los partidos que cuestan entre 320 y 400 dólares, el evento se ha encarecido para los fans que siguen tambaleándose tras la crisis económica mundial.
La FIFA ha logrado acuerdos con una aerolínea socia en Emiratos, para que el costo del vuelo desde Nueva York de 3,200 a 2,000 dólares, para lograr el objetivo de llenar los estadios.
A pesar de los precios, miles de extranjeros ya compraron sus boletos, aunque son los anfitriones quienes más han adquirido (962,068), seguidos por los estadounidenses (134,048), los británicos (99,518), los australianos (43,095) y los alemanes (39,494).
Llevar a los fans a Sudáfrica ha sido un desafío. Llevarlos de un lugar a otro dentro del país, es otro.
Mientras sus proyectos de transporte público lucen bien en el papel, muchos se preocupan por qué tan eficiente será durante el torneo. Ya los taxistas están inconformes por la nueva línea de autobuses que les quita clientes.
Dos de estos autobuses fueron atacados la semana pasada, por quienes han iniciado el sabotaje contra lo que creen podría acabar con su industria.
Pese a estos obstáculos algunos siguen expresando su optimismo y confianza. El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, insiste en que este mundial es la consagración de un sueño que inició hace años.
“Estoy muy feliz y muy orgulloso de esta historia de amor que se ha convertido en una verdadera fiesta de boda”, dijo Blatter.
Fue él quien hace seis años abrió el sobre blanco para anunciar ante la multitud qué país sería la próxima sede. Ahora faltan sólo unos días para que sea una realidad, pese a las críticas constantes.
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